Escuchar un disco de James Hunter con los ojos cerrados es imaginarse a un cantante negro de la escuela clásica de Sam Cooke o Jackie Wilson. Voces calmadas, ritmos amables, sonrisa al cantar… Nada más lejos de la realidad. James Hunter sólo tiene 46 años, es blanco e inglés.
Protegido durante sus comienzos por Van Morrison, que colaboró haciendo coros en dos temas de su primer disco 'Believe what I say', y al que acompañó como corista en varias giras de los años 90. Las portadas de sus discos en blanco y negro y con diseño gráfico clásico de mediados de los 50 bien podrían pasar por reediciones de un desconocido y viejo cantante. Discos y canciones de sonido añejo, de esas que gustan tanto a los padres, pero llenas de calidad y buen hacer.
Imelda May - johnny got a boom boom & falling in love again (live on Later With Jools Holland) disco: Love Tatoo.
Marcando el ritmo, el contrabajo, acompañado por vivaces percusiones y los metales engalanando la atmósfera para que aparezca la voz de Imelda Mary Higham, jazzera como las grandes, aparece el piano en ocasiones y los cristales terminan empañados por un profundo y elegante blues feeling.
Durante el año arrastramos nuestras vidas miserables con la esperanza de que unos días libres seguidos nos devuelvan la energía que tuvimos entonces, cuando éramos jóvenes y hermosos (algunos lo seremos hasta que nos coman los gusanos, quede claro).
Por que a veces hace falta un pequeño empujoncito para vencer a la pereza y al conformismo.